BlockBuster cierra

La era del alquiler de pelí­culas en videoclubs terminĂł hace tiempo para dar paso a otros servicios digitales, esto no es ninguna novedad. Sin embargo todaví­a quedaban algunas pruebas de esta prĂĄctica tan de los años 90, pero ayer mismo se firmaba la defunciĂłn total del alquiler de pelí­culas con la noticia de que Blockbuster, la popular cadena de videoclubs norteamericana, cerrarĂĄ las Ășltimas tiendas que mantení­an operativas en Estados Unidos. En total les quedaban 300 establecimientos repartidos por la geografí­a americana, muchos menos de los 3.000 con los que contaban a mediados de la dĂ©cada de los 90.

Joseph P. Clayton, responsable de la compañí­a, ha asegurado que es una decisiĂłn muy difí­cil, pero que los consumidores se estĂĄn moviendo a otro tipo de sistemas que les permiten obtener los tí­tulos de forma rĂĄpida y cĂłmoda: las plataformas digitales. Era la crĂłnica de una muerte anunciada desde que entraran en bancarrota en 2011, un año antes ya eran la Ășnica cadena de alquiler de pelí­culas que habí­a sobrevivido, pero sus ventas descendieron y se vieron obligados a declararse en bancarrota. Tras la subasta Dish, el segundo mayor proveedor de televisiĂłn de pago en Estados Unidos, adquiriĂł Blockbuster por 228 millones de dĂłlares y la han tratado de mantener a flote desde entonces. Finalmente el modelo de negocio con tiendas fí­sicas ha sucumbido ante un crecimiento cada vez mayor de servicios de streaming online.

BlockBuster cierra

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Las tiendas Blockbuster dejarån de ofrecer sus servicios a partir de 2014, y lo mismo sucederå con el servicio de distribución de DVD por correo con el que contaban, aunque en este caso podrí­a durar un poco mås, hasta mediados de enero como mucho. Blockbuster seguirå funcionando como marca a través de Dish, donde tiene un apartado llamado Blockbuster @ home que incluye la suscripción a quince canales de cine para ver directamente en el televisor, pero también en el ordenador o el iPad. También seguirå funcionando el servicio Blockbuster On Demand, que también da la opción de ver pelí­culas en el televisor, el ordenador  u otros dispositivos móviles. Con estos dos servicios pretenden mantener la competición en el nuevo terreno, el digital, contra gigantes como Netflix. Resulta curioso que Blockbuster dejara pasar la oportunidad de compra de Netflix en el año 2000, por unos irrisorios 50 millones de dólares. La marca se resistió a modificar su modelo de negocio hasta 2004, cuando igual que Netflix por aquel entonces, empezaron la distribución  por correo.

Este es sólo otro ejemplo de cómo una gran empresa sucumbe ante un nuevo modelo de negocio por no saber, o no querer, adaptarse a él. Si Blockbuster hubiera comprado Netflix las cosas serí­an muy diferentes hoy en dí­a. Pero no sólo eso. Si simplemente hubieran reaccionado a tiempo no habrí­an quedado estancados en una idea, ya obsoleta, mientras los demås les adelantaban.