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El antiguo director de Relaciones Corporativas de la SGAE, Pedro Farré acaba de recibir más malas noticias. La Audiencia Nacional acaba de imputarlo por apropiación indebida de dinero procedente de la SGAE. En concreto, le acusa de utilizar la tarjeta de crédito de la sociedad para llevar a cabo ciertos gastos personales como prostitutas de alto standing y champán caro. Parece mentira que los de la sociedad de gestión de derechos de autor no se hubieran enterado de nada. Ha tenido que ser la directiva en funciones quien en el mes de octubre pasado pusiera la correspondiente denuncia.

Farré se ha defendido como gato panza arriba, utilizando todos los trucos legales a su disposición. Incluso ha acusado a los agentes de la Guardia Civil de «cometer un ataque a su intimidad», y todo porque en cumplimiento de su trabajo rastrearon los pagos con tarjeta para demostrar que habí­a utilizado la tarjeta de la SGAE para pagarse sus juergas. Los jueces han desestimado estas alegaciones, y han justificado la búsqueda de los agentes en que tení­an conocimiento de hechos que podrí­an ser delito.

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La nueva junta directiva de la SGAE ha afirmado que detectaron ciertas irregularidades en la contabilidad y que iniciaron la investigación interna. En el transcurso de la misma descubrieron que Pedro Farré habí­a pasado varias facturas con conceptos falsos. El caso es que el ex Director de Relaciones corporativas gastó en siete meses más de 40,000 euros en los locales de prostitución más caros de Madrid. Según la SGAE, en las facturas que pasaba a la entidad figuraban conceptos como gastos en seminarios, operaciones antipiraterí­a o gestiones con terceros.

Farré todaví­a puede guardar una baza, y es que en todo momento se ha negado a desvelar quienes le acompañaban en esas sesiones de sexo caro y alcohol. El caso es que muchas de las facturas aparecen anotaciones hechas a mano con palabras tales como “Policí­a”, o “Guardia Civil”. Por cierto, que el imputado siempre ha declarado que todos estos gastos presuntamente personales, que él probablemente calificarí­a de meras relaciones públicas, habí­an sido previamente aprobados por la dirección financiera de la SGAE. Mientras tanto, el mayor golpe que ha recibido ha sido el económico, porque la junta actual de la sociedad ha prohibido que se contrate ningún proyecto con su consultora.