
Dentro de la dinámica actual en la que la inteligencia artificial parece estar inundando todos los ámbitos de nuestra vida, OpenAI sorprendió hace unos días con el lanzamiento de Atlas, su nuevo navegador y lo que muchos expertos consideran una seria amenaza para el ecosistema del Internet actual, empezando por el dominador Google Chrome. Este navegador promete ser nuestro asistente digital de la mano de la IA de ChatGPT, ya sea resumiendo informes de gran extensión o gestionando tareas de cierta complejidad que realizamos en la web, como encontrar el mejor vuelo a nuestro destino de vacaciones. Sin embargo, Atlas aún presenta riesgos de seguridad a tener muy en cuenta y algunas limitaciones notables en su funcionamiento, por eso hay que conocer cuáles son los 13 motivos por los que no deberías usar el navegador Atlas con la IA de ChatGPT si priorizas la privacidad, la seguridad y la eficiencia.
Un riesgo para la seguridad
El problema más grave que presenta el navegador Atlas de OpenAI nada más ver la luz está relacionado con la seguridad, que sigue siendo uno de los talones de Aquiles de los grandes modelos de lenguaje de la IA. Estos modelos, también conocidos como LLM, son vulnerables si se incluyen instrucciones maliciosas al escribir un prompt o indicación.
Un ciberdelincuente puede esconder estas instrucciones maliciosas en el contenido de una página que visite Atlas, y este navegador, al leer el contexto para ser útil, ejecuta dicha orden oculta creyendo que proviene del usuario. En el pasado ya se han documentado ataques que fuerzan la filtración de información delicada, como las memorias almacenadas en ChatGPT, o que modifican el portapapeles del navegador. Aunque el modo Agente de Atlas muestra cierta sensibilidad para detectar intentos de prompt en modo razonamiento, la vulnerabilidad fundamental no está resuelta al 100%, ni mucho menos, a día de hoy, por lo que este sigue siendo un campo en el que OpenAI (y por extensión todas las empresas que se dedican a la IA) tienen que avanzar para ofrecer más tranquilidad al usuario.
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Aumento de la vigilancia
Atlas implementa un nivel de vigilancia que supera a los navegadores tradicionales como Chrome o Firefox. No se limita a rastrear únicamente las direcciones web o búsquedas, sino que también monitoriza lo que haces en la página y por qué, lee el texto completo, ve lo que hay en otras pestañas y, si el usuario lo permite, puede conectarse a correos electrónicos y archivos privados. En lo que respecta a la privacidad, Atlas ha demostrado que no es la herramienta más fiable.
Modo Agente de pago
Una de las funciones más atractivas de Atlas, su modo Agente, que permite a la IA navegar y realizar clics en el lugar del usuario, no está disponible para todos. Esta es una característica de pago que requiere que el usuario tenga una suscripción activa a ChatGPT Plus, lo que ya crea una barrera de entrada notable para usuarios que no tiene previsto dejarse un céntimo en el uso de la IA.
Lentitud del modo Agente de Atlas
Más allá de su condición de función de pago, hay otro problema con el modo Agente. A pesar de su capacidad para automatizar tareas, este modo ha mostrado una lentitud evidente en sus primeros días de uso para el gran público. Esto es algo a tener en cuenta si se piensa delegar en Atlas el desarrollo de tareas complejas. Si la IA llegó para aumentar nuestra productividad, en este ámbito Atlas sencillamente no está a la altura.

Incapacidad para resolver CAPTCHA
Los CAPTCHA, esos mecanismos de verificación que nos encontramos al navegar por Internet para demostrar que somos seres humanos y no una simple máquina, son otra de las debilidades de Atlas (precisamente por no ser humano).
El modo Agente de Atlas no es capaz de resolver estas tareas, por lo que si le pedimos una tarea que involucre pasar por alguna de estas páginas, el agente se detendrá y pedirá la intervención del ser humano. La resolución de CAPTCHA es uno de los grandes retos pendientes de la IA actual.
Restricción para descargar archivos
Seguimos sin abandonar el modo Agente, que entre sus limitaciones presenta también la imposibilidad de descargar archivos o aplicaciones por su cuenta. Si se le solicita ir a un sitio web para bajar un programa, simplemente indica que no está capacitado para esa acción.
Ausencia de traductor integrado
Aún hay ciertos terrenos en los que navegadores como Chrome, Firefox o Edge pueden sacar músculo ante Atlas, y es que el nuevo navegador de OpenAI por ahora carece de un traductor integrado. Incluso al seleccionar texto, no aparece la opción de traducir, lo que limita la navegación por páginas web que estén en un idioma distinto al del usuario.
Contexto restringido a la pestaña activa
Al pedirle a ChatGPT que analice contenido, sólo toma como contexto la pestaña activa que el usuario tiene abierta en ese momento. Esto impide la funcionalidad de comparar o referenciar simultáneamente múltiples pestañas abiertas, algo que puede afectar a un gran número de usuarios, desde el que quiere comparar las características de dos móviles en dos páginas web hasta investigadores que suelen desenvolverse con una gran cantidad de pestañas abiertas.
Falta de asistente de voz
A diferencia de otros asistentes de navegación, Atlas no incluye una función de asistente de voz integrada para realizar búsquedas o consultas de forma oral.

Errores y fallos al ejecutar tareas
Como herramienta para agilizar el trabajo, Atlas aún tiene bastantes fallos de los que OpenAI debería ocuparse más pronto que tarde. En sus primeros días ha sido bastante fácil encontrarse con errores al intentar completar flujos de trabajo. Puede hacer clic en el sitio equivocado, o quedarse atascado con frecuencia.
Un exceso de autoridad en Internet
El diseño de Atlas posiciona a ChatGPT como una especie guardián de Internet. En temas sensibles o controvertidos, el sistema puede negarse a ayudar o exigir que el usuario justifique su intención de búsqueda, lo que le confiere un poder que la gran mayoría de usuarios no debería aceptar de buenas a primeras.
Base de Chromium sin excesiva innovación
Atlas no es un navegador concebido desde cero, sino que está construido sobre Chromium. Aunque esto permite la compatibilidad con las extensiones de Google Chrome, la percepción es que el producto es simplemente otra versión de Chromium con una extensión de IA integrada, careciendo de una verdadera innovación que suponga un antes y un después en la historia de Internet.
Disponibilidad limitada
El debut de Atlas como navegador y gran alternativa al dominio de Chrome (y de Firefox y Edge en menor medida) llegó con las restricciones como seña de identidad. Por el momento, Atlas sólo está disponible para ordenadores de Apple con sistema operativo macOS, lo que deja fuera a los usuarios de PC con Windows y a los de móvil, ya que tampoco es compatible con Android ni con iOS.
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