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La Unión Europea (UE) ha declarado la guerra a la dependencia de los gigantes del pago global, como Visa, Mastercard, Apple o Samsung. Con una visión estratégica clara para reforzar su soberanía financiera, el continente está impulsando una revolución basada en las transferencias inmediatas, con un hito crucial marcado en el calendario: 2026.

Este año se perfila como el momento clave para que Bizum y otras soluciones europeas den el salto definitivo del envío de dinero entre particulares al comercio físico.

La consolidación de Bizum en el comercio

Bizum, que ha pasado de 31,8 millones de transferencias inmediatas en 2018 en España a 1.187 millones en 2024, se ha consolidado como un estándar nacional para pequeños pagos entre particulares. Sin embargo, el gran reto pendiente es su extensión a tiendas, supermercados o cafeterías.

La solución ya está en pruebas. Fernando Rodríguez Ferrer, director general adjunto de expansión internacional de Bizum, explica que están desarrollando una solución de pago basada en transferencias inmediatas a través del teléfono móvil. La promesa es que bastará con acercar el teléfono al terminal de pago.

La principal diferencia con los métodos actuales (como Apple Pay o Samsung Pay) es que la cartera digital no estará respaldada por una tarjeta, sino por una transferencia instantánea que viaja de cuenta a cuenta en cuestión de segundos. Se espera extender esta solución, de la mano de los bancos, a lo largo de 2026.

La apuesta por la soberanía financiera

El impulso a los pagos instantáneos no solo obedece a la conveniencia tecnológica, sino a una profunda estrategia política de Bruselas.

El Banco Central Europeo (BCE) ha advertido sobre los riesgos de depender excesivamente de un número reducido de grandes proveedores de pagos no europeos, cuyos intereses podrían no alinearse con los de los agentes europeos. Esta concentración, según el BCE, puede reducir la competencia y facilitar el abuso de poder de mercado.

  • Autonomía estratégica: Los pagos instantáneos son considerados un elemento estratégico para reforzar la autonomía de Europa en el mercado financiero global.
  • Complemento digital: El euro digital también es contemplado como un gran proyecto para reducir esta dependencia de soluciones privadas no europeas, actuando como contrapeso al dominio de mercado de estos actores.

Además de la seguridad geopolítica, la generalización de estos pagos instantáneos podría tener un impacto macroeconómico significativo. La UE estima que existen hasta 200.000 millones de euros bloqueados en transferencias ordinarias que, al moverse de manera inmediata, generarían eficiencia y crecimiento en la economía europea.

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Unir todos los Bizum

Para que la visión europea funcione, es esencial que la infraestructura esté preparada y sea interoperable.

En España, el sistema ya está listo, con Iberpay (la plataforma que conecta a los bancos) esperando alcanzar pronto el 90% o incluso el 100% de operaciones instantáneas. Iberpay, además, conecta a más de 4.500 bancos en 41 países, procesando más de 300.000 transferencias transfronterizas instantáneas diariamente.

El verdadero escollo radica en unir las soluciones locales:

  • Bloque Sur: Liderado por Bizum, conecta los sistemas de España, Italia, Portugal y Andorra.
  • Bloque Centro: Liderado por Wero, integra las plataformas de Francia, Alemania y Bélgica.

Ambas partes están negociando un acuerdo para que cualquier ciudadano europeo pueda pagar con su aplicación en cualquier país de la UE. Este hito permitiría a más de 300 millones de personas realizar pagos instantáneos de manera segura y eficiente en todo el continente, según Rodríguez Ferrer.

Bruselas ha apoyado este proceso aprobando un reglamento que obliga a todos los bancos a ofrecer pagos instantáneos sin que su precio sea más caro que una transferencia normal.

¿Adiós definitivo a Visa y las tarjetas?

A pesar de que el titular sugiere una sustitución radical, el futuro de los pagos se perfila más como un ecosistema de convivencia.

Los analistas coinciden en que las tarjetas seguirán teniendo un papel relevante. Cuentan con décadas de uso, sistemas de seguridad muy maduros y aceptación universal. Mientras que las tarjetas tienen un sistema de seguridad establecido, los pagos instantáneos aún deben evolucionar para ganar confianza entre consumidores y comercios. Aunque no sería la primera vez (ni será la última) que una tecnología o sistema afianzado después de tantos años acaba desapareciendo. ¿Alguien se acuerda del fax, el telegrama o los cheques?

El equilibrio del modelo de negocio es delicado. Mientras que Bizum es gratuito para los usuarios, con las tarjetas, los bancos reciben una pequeña comisión del comercio. Los pagos instantáneos tendrán una tasa de intercambio «bastante baja», y aunque la única fuente de ingresos para la banca serán los comercios, los costes para las entidades se mantendrán altos debido a la necesidad de mantener y reforzar la infraestructura y la seguridad.

En conclusión, aunque la clave será la convivencia de métodos, la dirección de Europa es clara: ser protagonista en la construcción de un sistema de pagos propio y soberano. Pagar un café con Bizum acercando el móvil al terminal podría ser lo más habitual en pocos años.