Estados WhatsApp publicidad

Llevábamos años escuchando los rumores. Pues bien, ese día ha llegado. WhatsApp, la aplicación de mensajería que prometió mantenerse libre de publicidad, ha dado el paso que muchos usuarios temían: los anuncios llegarán a los Estados. Meta, la empresa matriz, lo anuncia como una «nueva forma de descubrir contenido», pero para millones de usuarios no es más que la invasión de un espacio que hasta ahora se mantenía relativamente puro.

La jugada no sale de la nada. Mark Zuckerberg llevaba tiempo preparando el terreno, convirtiendo la pestaña Novedades en un escaparate de canales y ahora, de publicidad. Según sus propias palabras en su canal oficial, más de 1.500 millones de personas ya usan esta sección a diario. Desde la propia empresa asegura que «si solo usas WhatsApp para chatear con amigos y seres queridos, tu experiencia no cambiará». Cierto, pero también es verdad que muchos recurrimos a los estados para ver qué cuecen nuestros contactos, no para que nos vendan una nevera.

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Publicidad con guante blanco (pero publicidad al fin)

Meta sabe que este movimiento es delicado, así que ha puesto especial cuidado en el envoltorio. Los anuncios no aparecerán mezclados con tus chats personales, prometen. Tampoco usarán el contenido de tus mensajes privados para segmentar la publicidad, algo que debería ser obvio dado el cifrado end-to-end, pero que agradeceremos que confirmen. Eso sí, no serán tan inocentes como pintan: rastrearán tu país, idioma, los canales que sigues y cómo interactúas con los anuncios. Si además tienes vinculada tu cuenta de Facebook o Instagram, prepárate para que usen todo ese historial para afinar el tiro.

Para los administradores de canales y las empresas, esto es una mina. Por fin podrán promocionar sus contenidos pagando por aparecer en los Estados, con la posibilidad de iniciar conversaciones directas con potenciales clientes. También llegan las suscripciones a canales, una forma de monetizar contenido exclusivo que recuerda demasiado a lo que ya hace Telegram. La estrategia está clara: convertir WhatsApp en algo más que una app de mensajería, aunque sea a costa de saturarla de funcionalidades que pocos pidieron.

En resumen, las modalidades de publicidad que encontraremos en la aplicación son tres:

  • Suscripciones a canales: ahora podrás suscribirte a cambio de una cuota mensual para acceder a contenido exclusivo que el resto de mortales no verá.
  • Canales promocionados: Meta empezará a incluir «recomendaciones» de canales que podrían interesarte según lo que hagas en la app.
  • Anuncios en estados: las empresas podrán pagar para colarse entre tus estados.

El precio de lo «gratis»

Al final, todo se reduce a lo de siempre. WhatsApp lleva años siendo «gratis», pero mantener una infraestructura que usan miles de millones no sale barato, por lo que la empresa necesita sacar rendimiento a su inversión. Eso sí, han aprendido de los errores de otras redes: los anuncios llegarán con cuentagotas, disfrazados de «contenido recomendado» y siempre separados de lo verdaderamente importante: tus chats.

El problema es que una vez abren esta puerta, es difícil controlar lo que entra después. Hoy son anuncios discretos en Novedades, mañana podrían ser banners entre conversaciones. Por ahora, eso sí, podemos respirar tranquilos: nuestros mensajes siguen siendo privados. Aunque viendo cómo sopla el viento, más vale no dar nada por sentado. La era del WhatsApp completamente limpio de publicidad ha terminado.