
En un sector donde la innovación suele medirse en velocidad de impresión o conectividad, Brother ha decidido mirar también hacia el final del ciclo de vida del producto. En lo que va del año fiscal, la filial española de la compañía ha superado las 100.000 unidades recogidas de tinta y tóner usados, una cifra que habla de una estrategia sostenida, de una red de colaboradores comprometida y de un cambio de mentalidad que empieza a calar en el consumidor final.
Además de lograr el objetivo que se había marcado al inicio del año, Brother se ha convertido en la oficina con mayor volumen de recogida de consumibles de toda Europa dentro de la propia organización. La estrategia forma parte de una estructura concebida para dar nueva vida a los productos desechados. En colaboración con la fundación Tragatóner, estos consumibles se trasladan a las plantas que la compañía tiene en Eslovaquia y Reino Unido, ambas certificadas como neutras en carbono.
Desde allí, entran en un proceso de remanufacturación que incluye desmontaje, inspección y sustitución de componentes, llegando a superar el centenar de pasos antes de que el tóner vuelva a estar operativo.
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Economía circular y trazabilidad total
La apuesta de Brother por un modelo de economía circular no es nueva. Lleva más de veinte años desarrollando procesos orientados a alargar la vida útil de los productos y minimizar su impacto ambiental. Por un lado, la compañía ha conseguido que el 86% de los cartuchos de tóner devueltos por los usuarios puedan ser remanufacturados. Gracias a esta recuperación, se reducen hasta un 36% las emisiones de CO₂ frente a la fabricación de un cartucho nuevo.
En cuanto a la trazabilidad de los consumibles, cada cartucho tiene un seguimiento completo desde su devolución hasta su reincorporación al mercado, anticipándose a lo que ya empieza a exigir la normativa europea. Nada de esto sería posible sin una red de distribución que comparte el mismo compromiso. En parte, por la implementación de herramientas que facilitan la devolución de consumibles desde cualquier punto de venta. Pero también porque la sostenibilidad empieza a ser un argumento de peso en las decisiones de compra de los consumidores, según las encuestas de preferencias de consumo.
Brother ha sabido activar este interés, ofreciendo incentivos a su canal de distribución y reconociendo públicamente a aquellos socios que más han contribuido al éxito del programa. Porque la conciencia medioambiental crece y porque el proceso está diseñado para ser accesible y cómodo, cada vez más usuarios se suman a este modelo de retorno. En palabras de Alberto García, responsable de Sostenibilidad en Brother Iberia, lo conseguido este año “es fruto del esfuerzo conjunto de nuestros distribuidores, partners y clientes finales; todos ellos están comprometidos con nuestros objetivos medioambientales y son conscientes de la importancia de trabajar juntos para lograr un impacto positivo”.
Y es, además, una prueba de que un modelo de consumo más responsable no solo es deseable, sino posible y eficaz. La recogida de más de 100.000 cartuchos no es otra cosa que un hito más dentro de una hoja de ruta que apunta a objetivos más ambiciosos para 2030.




