¿Cómo se crea la carne artificial que un día sustituirá lo que comemos?

El desmesurado consumo de carne animal es un problema evidente del primer mundo. Por culpa de la ganadería intensiva e industrial generamos tantos gases de efecto invernadero como, atención, todos los coches, trenes, aviones y barcos juntos, según ofrecidos por Greenpeace España. Y no solo tenemos este gravísimo problema derivado de su consumo. La ingesta de carne procesada, según ha declarado la propia OMS, ha sido clasificada como ‘carcinógena para los humanos’ y la carne roja, ‘probablemente carcinógena’. Además, el abuso en la dieta de carne, aparte de una vida sedentaria, contribuye a padecer obesidad y enfermedades del corazoón, que pueden derivar en la propia muerte del consumidor. Y todo ello obviando una tragedia real, la de millones de animales que, por culpa de la ganadería intensiva, se ven sometidos a un maltrato diario y a unas condiciones de vida penosas.

La carne artificial podría ser la solución a grandes problemas actuales

De este modo, una solución práctica y real al consumo de carne y sus daños colaterales parte de la fabricación de carne sintética en laboratorios. Y decimos artificial y sin embargo, en realidad, se trata de carne animal real pero sintetizada a partir de células madre, recogidas, de una muestra, del propio animal. El origen de este proceso de elaboración de carne ‘artificial’ lo podemos encontrar en la investigación espacial llevada por la NASA a principios de la década de los 90. Científicos de la organización tenían que inventar un método sostenible y práctico de alimentación para astronautas. Y no solo eso, sino tener la mirada puesta en la posibilidad de colonización de otros planetas cuando la vida no sea posible en este y tengamos que hacer las maletas e irnos.

La elaboración de esta carne se puede explicar de una forma muy sencilla. Se extrae del animal una muestra de músculo de la que se toman sus células madre, alimentadas, a continuación, en laboratorio para que ‘crezcan’ en tamaño. ¿Y cómo crecen? Las células se encuentran dispuestas entre dos soportes de velcro: estas tienden a crecer y a reunirse, por lo que este ‘estiramiento’ propicia que el filete nazca.

Año 2013. Maastricht, ciudad de los Países Bajos. Se presenta en sociedad la primera hamburguesa creada a partir de células madre de animal, un procedimiento muy poco agresivo para el animal. Nacía la Frankenburger, un nombre muy apropiado para referirse a carne que procede de otra carne. La carne que surge de este proceso está lejos, aún, de ofrecer un resultado que pueda compararse con la que comemos hoy en día: no tiene color y le falta sabor ya que carece de sangre y grasa, elementos propios del animal del que se ha extraído pero que no acabaría en el matadero. En Londres hubo quien probó la Frankenburger y aseguró que la experiencia fue algo sosa y que la carne presentaba una textura un tanto diferente pero que, en general, había sido una experiencia satisfactoria.

El principal problema que presenta la elaboración de carne artificial es que es un procedimiento muy laborioso y complejo. Las células de las que se compondrá deben ser ‘alimentadas’ con ingredientes especiales, encima de mantener los cultivos alejados de cualquier foco de contaminación. Además sin contar el precio que cuesta, ahora mismo, ‘fabricar’ un filete de esta carne: 250.000 euros.

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El mismo equipo que desarrolló la ‘Frankenburguer’ asegura que pronto se fabricará de un modo mucho más sostenible y económico ya que podría llegar el día en que surgieran los filetes de impresoras 3D. Además, se resolvería el problema del hambre en el mundo. Esperamos poder vivir para contarlo.

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