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Mañana la ley SOPA hubiera tenido que pasar el filtro del Congreso norteamericano, pero la oposiciĂ³n masiva de empresas e internautas ha logrado un parĂ³n momentĂ¡neo. De todas formas, los lobbies que promueven esta ley ya anuncian que volverĂ¡n a intentarlo en Febrero. Mientras tanto estĂ¡n reuniendo fuerzas, y estudiando el texto a ver si es posible hacer lo que anunciaba el congresista republicano Lamar Smith. El ponente de la ley ha dejado bien claro que el mes que viene volverĂ¡ a la carga, aunque probablemente introduzca algunos cambios en el texto original.

Una de las medidas que podrí­an caerse del texto es la que permite, y de hecho impone, el bloqueo de las direcciones DNS correspondientes a las pĂ¡ginas acusadas de albergar o enlazar contenidos con derechos de autor. Su equivalente en el Senado norteamericano, Patrick Leahy ponente de la ley PIPA ha dejado entrever que tambiĂ©n estarí­a dispuesto a retirar el bloqueo de las direcciones DNS en su texto de la ley para suavizar las objeciones de la industria de Internet.

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En los dí­as que faltan hasta que llegue la nueva votaciĂ³n, los lobbies de Hollywood estĂ¡n ejerciendo una enorme presiĂ³n sobre el presidente Obama. Ya le han anunciado que se acabaron las donaciones para su campaña de reelecciĂ³n y esperan que, entre la presiĂ³n econĂ³mica, la premura del plazo, ya que estĂ¡n a apenas 10 meses de la reelecciĂ³n, y una versiĂ³n algo mĂ¡s suave de la ley, pueden eliminar la oposiciĂ³n presidencial. Obama ha dejado bien claro que no permitirĂ¡ que se apruebe una ley que pone en entredicho los derechos de los ciudadanos.

Los partidarios de SOPA se estĂ¡n encontrando, desde este fin de semana, con un fuerte movimiento de contestaciĂ³n en Estados Unidos. Los ciudadanos de pronto han despertado tras el cierre de Megaupload, con la enorme repercusiĂ³n mediĂ¡tica que ha tenido. Las redes sociales empiezan a poblarse de intervenciones de usuarios, hasta ahora neutrales, que de pronto se preguntan para quĂ© hace falta una ley que acabarí­a con la piraterí­a, y a la vez por los derechos de los ciudadanos, cuando sin ella han podido acabar con el que, dicen, es el mayor pirata del siglo XXI.