Blade Runner

No son pocas las pelí­culas que conforman el ideario colectivo de los tecnófilos más mitómanos. Blade Runner es una de ellas, si acaso no se trata de la pelí­cula más admirada entre un buen número de aficionados a los cacharritos y la tecnologí­a.

Aquel cuento futurista con trazas filosóficas y una clara influencia del mito de Prometeo, basado en la obra del insigne Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, sirvió para confirmar a Ridley Scott, el director de la cinta, como un destacado realizador al que seguir la pista (ya sorprendió a muchos con su primer largometraje, Los Duelistas, y aterrorizó a otros tantos con aquella pesadilla cósmica que conocemos como Alien, el octavo pasajero).

Blade Runner

Hoy, a través de una información publicada por The Wall Street Journal, hemos sabido que Scott se encuentra enfrascado en la preproducción de la secuela de Blade Runner. En concreto, la nueva entrega del film que Paul M. Simmon definió con tino como Future Noir (nombre con el que tituló un minucioso análisis que diseccionaba la compleja aventura de Rick Deckard, protagonista de la historia) se encuentra en estos momentos en su fase de desarrollo de guión, para lo cual Ridley Scott anda a la búsqueda de un escritor capaz de darle forma a la misteriosa continuación de este relato de ciencia-ficción.

El temor de la inmensa mayorí­a de fans de la obra original de 1982 está a flor de piel. El film ha vivido no pocas revisiones, en las que se editó el montaje inicial con nuevas escenas, así­ como eliminando la voz en off con la que Deckard imprimí­a en la historia ese magnético estilo de cine detectivesco a la vieja usanza, y que constituye uno de los atractivos más aplaudidos de la cinta.

Blade Runner

Del argumento de la nueva pelí­cula nada se sabe por el momento. Aunque la conclusión de Blade Runner forma parte de la memoria de muchí­simos aficionados al cine en general y seguidores de la tecnologí­a en particular, es de suponer que quizás nuestros lectores más jóvenes no hayan tenido oportunidad aún de ver la pelí­cula (o incluso, algunos no tan jóvenes que por cualquier circunstancia no han podido acercarse a esta obra maestra), así­ que evitaremos destriparles la cinta.

En cualquier caso, para quienes sí­ que la han visto, es más que posible que estén de acuerdo con lo extraño que supone plantear una continuación a una pelí­cula que, tras la aclaración que hizo el director sobre determinadas ambigí¼edades que vertebran el film, quedó más que cerrada en cualquiera de las múltiples ediciones que se pueden encontrar hoy dí­a en las tiendas.

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