“No usaré el móvil en clase”. Eso tendría que escribir Bart Simpson en la pizarra si viviese en Madrid. O al menos eso pretende el Gobierno Autonómico, que quiere poner en marcha un código de conducta escolar que prohíba a los alumnos usar cualquier aparato electrónico en clase.
El borrador, que todavía tiene que aprobar el Consejo Escolar, intenta acabar con las grabaciones de violencia escolar. Según Luís Peral, Consejero de Educación, «el uso del móvil para grabar agresiones es un fenómeno reciente. Para muchos profesores es difícil imponer a los alumnos que lo apaguen».
Esta normativa, pionera en España, incluirá sanciones para los alumnos que la incumplan. Los castigos por usar un móvil o una videoconsola en clase van desde hacer algún trabajito hasta una expulsión de 6 días.
Entre las reacciones al proyecto, destacan las de algunos padres de alumnos, que piensan que es evidente que no se debe usar el móvil en clase. Mercedes Díaz, Presidenta de la Federación de Padres Giner de los Ríos, dice que “no es necesario ningún decreto para darse cuenta de eso”.
A los profesores les parece perfecto tener por fin una normativa que les respalde. Entre los alumnos la noticia no ha caído tan bien. Algo comprensible si tenemos en cuenta que, algunos, ya no podrán ni escuchar el mp3 ni mandarse mensajes durante la clase de matemáticas.





Me parece patético que haya que recurrir a leyes para que cosas como esas no pasen. A mis padres les daban tirones de oreja y les golpeaban la mano con una regla cuando se portaban mal.
Creo que los padres de hoy tienen muy perdido el norte si piensan que sus hijos se educan sólo en el colegio.
Habría que hacer colegios para los padres creo yo.
Los padres como siempre no se enterán de nada. Creen que sus hijos son santos y buenos, pero tienen más peligro que un móvil en la puerta de un colegio.
Lo peor de todo es que los colegios privados tienen sus propias formas de trabajo y no necesitan leyes que les apoyen, se impone el régimen disciplinario por escrito a los padres el primer día y listo. Si quiere usted educación, aquí están las normas; si quiere estabulación, lleve a su hijo a un centro público donde hará lo que le dé la gana. Con esa elección se condiciona el futuro de los chavales y nadie parece verlo.
me parece genial esta medida. Además los profesores parecen tontos, incluso en la universidad. Teniendo en cuenta que mi movil lee .doc… como coño me dejan usarlo en un exámen?. Pero claro, no creo que sepan siquiera que es un .doc…
un saludo
Esto de tener un apellido tan común, se presta siempre al fácil: "Gutiérrez que le veo…".
Un saludo.