
Aquí arriba tenéis una sencilla explicación en inglés del invento. Los pacientes pueden mover el brazo, gracias a nervios redirigidos que envían señales eléctricas a unos sensores colocados en su pecho. Además, pueden percibir ciertas sensaciones en esta zona, pero se pretende llegar mucho más lejos. Los avances indican que en el futuro el brazo podría controlarse con el pensamiento, e incluso transmitir sensaciones complejas (presión o temperatura, por ejemplo).

El primer prototipo se le implantó al norteamericano Jesse Sullivan hace cuatro años (2002). Jesse es electricista y sufrió un tremendo accidente en mayo del 2001 al tocar un cable con tensión próxima a los 7.500 voltios. Según local6.com nuestro amigo lleva encima un chisme que cuesta seis millones de dólares.
La segunda persona que recibió una de estas prótesis fue la joven Claudia Mitchell (27 años). La ex-marine perdió su brazo izquierdo en un accidente de moto y lleva funcionando con su miembro robótico desde agosto del 2006. Ahora Claudia puede ponerse los zapatos, lavarse o pelar un plátano.
Los brazos se diseñaron y se implantaron en el Instituto de Rehabilitación de Chicago bajo la supervisión del doctor Todd Kuiken y forman parte de un proyecto financiado por DARPA.
La realidad vuelve a superar a la ficción. Hace algunos años, un brazo biónico era algo que sólo podíamos imaginar en las películas de Terminator (ahora convertido en Governator) o en la Guerra de las Galaxias. Recordad la mano mecánica que colocan a Luke Skywalker cuando el malísimo Dar Vader se la corta con su sable láser. Volviendo al mundo real, ahora dos personas con miembros amputados han mejorado su calidad de vida tras sus accidentes gracias a estos brazos artificiales.
Vía: Switched



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