Podemos tirarnos toda la mañana en el sofá, con un brazo robótico dispuesto a lanzarnos una ceveza fresquita en cualquier momento. Mientras, en la cocina otros dos colegas cibernéticos nos ahorrarán de quehaceres diarios: AIC preparará el almuerzo y HRP-2W fregará los cacharros de la cena de anoche.
Sólo nos faltaba un robot que nos diera un masaje relajante. Y para eso está WAO-1, un modelo desarrollado en la Universidad de Waseda (Tokyo, Japón).
Claro que sus masajes, de momento, se limitan sólo a la cara, y más concretamente a los mofletes. Sus siglas vienen a significar algo así como “robot de rehabilitación oral”, y sirve para relajar caras y mandíbulas maltratadas por la edad, el cansancio, el estrés o los golpes, a base de masajes terapéuticos.
Usando una almohada para estar más comodo, apoyamos la cabeza sobre una caja de aluminio, que incluye parte de la maquinaría y de la que salen dos brazos metálicos de medio metro de largo de cada lado. Estas extremidades robóticas son las que se encargan de ejercer presión sobre nuestra cara, haciendo movimientos giratorios y todo lo que requiere un buen masaje facial.
Otros, en cambio no aguantan nada. En este planeta friki, real como la vida misma, vemos una mezcla de los dos.
Vía: e-mail

Podemos hacer miles y miles de cosas con nuestras fotos, retocándolas de muchas maneras, ajustando unos valores por aquí, poniéndole un fondo distinto por allá, añadiendo tramas… El abanico se amplía cada vez más. El problema es que los programas de edición requieren un aprendizaje y el tiempo es oro (hay muchos retoques cutres pululando por ahí). Además, la mayoría de las veces sólo queremos que nuestras fotos se vean un poco mejor. Una herramienta sencilla para esto es Digital Camera Enhancer.