
Encender la consola está empezando a ser una afición cada vez más cara para millones de personas. La industria tecnológica está destinando gran parte de sus recursos a construir centros de datos para inteligencia artificial, lo que provoca que piezas esenciales como los chips de memoria escaseen y suban de coste, con daños colaterales visibles en sectores como el de los videojuegos, y es que después de conocer que la nueva Steam Machine costará más de 1.000 euros llega una nueva subida de precios en Xbox que ha puesto en pie de guerra a los jugones en todo el planeta.
Microsoft ha confirmado que las subidas de precio en Xbox entrarán en vigor a partir del 1 de agosto en EE. UU. y se extenderán al resto del mundo el día siguiente, 2 de agosto. Aunque todavía no hay cifras oficiales para el mercado español, las conversiones actuales sugieren incrementos de entre 100 y 150 euros respecto a los costes actuales en las tiendas. La compañía también ha decidido retirar del mercado la Xbox con más capacidad de almacenamiento, que ofrecía dos terabytes. Los nuevos importes de referencia para el mercado estadounidense son los siguientes:
- Xbox Series S 512GB: 500 dólares
- Xbox Series S 1TB: 600 dólares
- Xbox Series X 1TB Digital: 750 dólares
- Xbox Series X 1TB con lector de discos: 800 dólares

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La crisis de los componentes de memoria
El motivo principal detrás de esta decisión es el encarecimiento de la fabricación. El precio de la memoria y el almacenamiento interno ha subido más de dos veces y media en el último año debido a la enorme competencia por obtener estos componentes. Microsoft espera que estos costes vuelvan a duplicarse para el otoño de 2027, lo que ya nos pone sobre avisos: la tormenta no va a amainar ni a corto ni a medio plazo.
A diferencia de lo que sucede con los móviles o altavoces inteligentes, las consolas suelen venderse por debajo de su coste de fabricación. Los fabricantes recuperan esa inversión mediante la venta de programas y servicios de suscripción como el servicio Game Pass de Xbox. La brecha entre lo que cuesta producir una Xbox Series X y su precio de venta al público es ahora demasiado grande para la empresa, según aseguran sus responsables.
Medidas para facilitar la compra de componentes
Para intentar que las consolas sigan siendo accesibles, la marca planea potenciar programas de financiación sin intereses en plataformas como Amazon, aunque esta flexibilización no evita la subida de precios. Microsoft también ha prometido colaborar con tiendas y plataformas para fomentar la venta de consolas de segunda mano revisadas y modelos reacondicionados, que pueden tener descuentos de hasta 100 dólares.

Esta tendencia afecta a toda la industria de la electrónica de consumo. Empresas como Sony y Nintendo han ajustado sus precios recientemente por motivos similares. Apple también ha incrementado el coste de sus ordenadores Mac y tabletas iPad esta misma semana por la presión en la cadena de suministros. El hardware de entretenimiento compite directamente por los mismos componentes que las grandes infraestructuras de datos necesarias para los sistemas de IA.
Como parte de esta reestructuración del catálogo, el modelo Xbox Series X con dos terabytes de almacenamiento dejará de fabricarse de forma definitiva. Los usuarios que busquen el máximo espacio disponible deberán comprar las versiones de 1TB y ampliar la capacidad mediante tarjetas externas adicionales. Esta simplificación de la oferta busca centrar la producción en los modelos con mayor demanda mientras se gestiona la escasez de suministros.
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