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Al analizar el realme GT 7 Dream Edition, y en general la serie GT 7, hemos podido comprobar que sus cámaras suelen ser uno de los puntos que dan más que hablar, aunque no sea un factor tan determinante como en los teléfonos prémium, los que suelen irse por encima de los 1.000 euros. Aunque su objetivo no es competir con ellos, lo cierto es que cumplen con creces su función en su rango de precio. Es un punto en el que no destacan tanto como en rendimiento o batería, aunque no por ello son prescindibles, ni mucho menos.

El realme GT 7 Dream Edition ha mejorado tanto en software como en los componentes de la cámara respecto a su generación anterior, consolidando todos los sensores en un único módulo. Integra una cámara principal de 50 megapíxeles (1/1.56″, f/1.8), un teleobjetivo también de 50 megapíxeles (1/2.8″, f/2.0), un ultra gran angular de ocho megapíxeles (1/4″, f/2.4) y una cámara selfi de 32 megapíxeles (1/2.74″, f/2.4) en la parte frontal.

Mi experiencia general reveló un buen equilibrio de color y un detalle más que aceptable. La calidad que se puede percibir a simple vista es satisfactoria en la mayoría de las situaciones, siendo versátil incluso a contraluz. Los resultados ofrecen una saturación de colores algo elevada, algo común a varios fabricantes chinos de móviles, dando viveza a las fotos, y un modo Retrato aceptable que discrimina bien el rostro fotografiado del fondo.







Uno de los apartados que más destacaría es cuando cae la noche. Las fotografías con poca iluminación o en espacios cerrados con luz muy tenue son muy complicadas de gestionar, y en este escenario es donde la mayoría de las cámaras flaquean, pero la del GT 7 Dream Edition (y por extensión la del GT 7, que es la misma) aguanta el tipo.

El enfoque automático en el modo normal (1x) es bastante rápido, lo que me permitió capturar imágenes de forma ágil sin perder el tiempo con ajustes previos. El zoom es otra gran virtud. Con dos aumentos se pueden apreciar detalles imperceptibles a primera vista sin empeorar la calidad. Esto elimina la necesidad de acercarse demasiado a los objetos. Con cinco aumentos la cámara también se defendió muy bien, aunque un mayor detalle para distinguir líneas y formas sería ideal. El teleobjetivo de 50 megapíxeles, en particular, es excelente para retratos definidos gracias a su óptica y el sistema de estabilización óptico. Eso sí, el de 20x no es recomendable por su elevada distorsión.



Con la cámara selfi sí percibimos que la cámara tiende a lavar un poco las imágenes, lo que hace que se oculten imperfecciones y, por lo tanto, perdamos realismo (aunque siempre podremos presumir de fotos en las redes sociales).

El ultra gran angular del realme GT 7 Dream Edition es, de todos, el sensor al que menos he recurrido durante mis sesiones de fotografías. Está bastante por detrás del resto de sensores, aunque si se necesita un ángulo de visión más amplio para que haya más elementos en la fotografía (por ejemplo en grupos numerosos de personas), es un recurso a tener en cuenta. En condiciones nocturnas el resultado se ve aún más afectado.


Funciones de IA para retocar fotos, mezcla de sensaciones
Al analizar una cámara también tenemos que fijarnos en las funciones de inteligencia artificial que prácticamente todos los fabricantes introducen ya en sus móviles. A la hora de realizar retoques con IA en fotografías diurnas, los resultados son bastante satisfactorios, aunque puede que nos encontremos algunos elementos que parezcan más dibujados que representados fielmente.
Con el Paisaje de IA podremos corregir algunas distorsiones y realzar el color en las fotografías que hagamos en exteriores. Es una especie de modo Noche que mejora la nitidez.
El borrador de objetos o personas es uno de los puntos en los que realme aún puede mejorar de cara a futuros lanzamientos. Cuando lo hemos probado hemos visto que la persona eliminada de la fotografía suele dejar un rastro, ya sea en el suelo o en el fondo que debe aparecer en su lugar. No obstante, es cuestión de seguir intentándolo, ya que en ocasiones la IA hace su labor con bastante acierto.



También tenemos otras funciones a tener en cuenta, como el borrador de reflejos, que ayuda sobre todo en fotografías en las que aparecen ventanas o cristales.
Conclusión: una cámara disfrutable para el usuario medio
El realme GT 7 Dream Edition es una edición de coleccionista en la que su diseño es una de sus piedras angulares, así como el buen rendimiento que ofrece el teléfono bajo cualquier circunstancia. No obstante, eso no implica que la cámara pase a un segundo o tercer plano, todo lo contrario. Esta es una cámara muy disfrutable por usuarios casuales que quieren hacer buenas fotos sin demasiado esfuerzo, mientras que para los más avanzados hay otros modelos en el mercado con los que pueden indagar más en profundidad sus dotes como fotógrafos profesionales.
Esta cámara es una opción muy solvente y se comporta bien teniendo en cuenta el precio del dispositivo (900 euros el modelo especial Dream Edition con diseño de Aston Martin y desde 475 euros el GT 7 normal). Sí cabría esperar un comportamiento de la IA no tan errático, pero este es un apartado aún en desarrollo tanto para realme como para el resto de fabricantes en el que, con el paso del tiempo, llegarán mejores resultados.
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