
Las dos nuevas estrellas de Sony en el panorama fotográfico están resultando muy decepcionantes. Las cámaras A55 y A33 de Sony han acaparado los titulares por llevar un espejo traslúcido, pero también por sufrir problemas de calentamiento que hacen que las cámaras se apaguen automáticamente tras un corto plazo grabando en alta definición.
Dependiendo de la temperatura ambiente, el apagado puede producirse a tan sólo seis minutos de iniciar la grabación. La japonesa ha realizado pruebas a 20 y 30 grados de temperatura ambiente. Probablemente, si alguien tuviera la osadía de grabar un video en Sevilla a las 12 del mediodía en agosto, consiguiría una gloriosa grabación de apenas dos minutos. El fallo se agudiza cuando está activado el estabilizador de imagen.
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