Cloud, almacenamiento en la nube, cloud computing... ¿Qué es la nube? 1

Es posible que en los últimos tiempos haya a empezado a escuchar con mayor frecuencia expresiones como cloud computing o nube. Si se ha perdido por el camino, en tuexperto.com hemos preparado esta pequeña guí­a para que se ponga al dí­a de una manera rápida y sencilla.

Hasta ahora, nuestros ficheros de trabajo, fotos, ví­deos, música, pelí­culas, mensajes de correo electrónico se almacenaban en el ordenador. Y, dentro del ordenador, en el disco duro que actúa como archivador de todos estos datos. Para evitar perder estos datos, también existe la posibilidad de hacer una copia de seguridad de los mismos en otros dispositivos que se pueden conectar al ordenador. Nos referimos a productos como un disco duro o una memoria USB, en los que podemos guardar nuestras fotos, textos, ví­deos o cualquier otro archivo. Y con una peculiaridad, tanto el ordenador como estos dispositivos los tenemos en nuestro poder. Son productos fí­sicos de ver y tocar que guardamos en casa o en la oficina.

Pero en esto llegó Internet. Con la posibilidad de colgar y almacenar en la Red de redes todo tipo de datos. Y la velocidad de acceso mejoró notablemente. Y entonces es cuando algunas empresas empezaron a ofrecer servicios de almacenamiento directamente en Internet. Aquí­ es cuando nos subimos a la nube. O al cloud, que en inglés siempre parece que es un término más moderno.

¿Qué entendemos por nube?

Como puede que sepa, la palabreja cloud significa nube en castellano. Y ¿qué se entiende normalmente por nube? Pues cuando últimamente oí­mos hablar de nube, probablemente se estén refiriendo a un sistema para almacenar datos. Pero con una peculiaridad, no lo tenemos en nuestro poder. En este caso, los datos se almacenan en otras máquinas de empresas como Google, Microsoft o LaCie, por citar algunos ejemplos. Y están siempre disponibles. Pero a través de Internet.

Almacenamiento en la Red

Funciona de una manera sencilla. Nosotros tenemos una cuenta en alguna plataforma de almacenamiento en la nube. Accedemos a ella conectándonos a Internet, y pasamos por algún tipo de verificación de la identidad. Normalmente esto consistirá en poner un nombre de usuario y una contraseña. El proceso se parecerá mucho a acceder a nuestro correo electrónico. Una vez aquí­, nosotros tendremos a nuestra disposición todos los archivos que previamente hayamos guardado anteriormente.

¿Y cual es la ventaja de esto? Pues muy sencillo. Alguien escribe un documento para el trabajo en el ordenador de su casa, pongamos por ejemplo, un informe. Lo guarda como un documento de texto en su cuenta en la nube y apaga el ordenador. Al dí­a siguiente, en la oficina, necesita ese documento para explicárselo a un colega. Sin problema, desde cualquier aparato que se conecte a Internet, puede acceder a este documento, entrando a través de su cuenta. De esta manera, podrá mostrarle el documento a su colega en otro ordenador, el móvil o un tablet. De la misma manera, podrí­a enseñar a cualquiera a través de su móvil las fotos que hizo en las últimas vacaciones, o ver en su tablet una pelí­cula que ha descargado.

¿Y esto es el cloud? Bueno, esta es la parte más visible de un movimiento que se está llevando a cabo en los últimos años. La posibilidad de tener nuestros archivos en la web es, de momento, el producto al que estamos accediendo. Para que se haga una idea, la tendencia es a ir quitándole partes a su ordenador para convertirlo sólo en una ventana a Internet, y estos sistemas de almacenamiento web se han llevado la primera parte: el disco duro.

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Cloud computing

Pero esta nube es el comienzo de un nuevo tipo de informática que se conoce ya como cloud computing. Y que sigue avanzando. Imagine que le quitamos una segunda parte, por ejemplo la tarjeta gráfica. ¿Qué conseguirí­amos? Con una conexión a Internet suficientemente veloz, todo el engorro de procesar las imágenes de alta definición de un videojuego pasarí­a a algún superordenador que estarí­a a cientos o miles de kilómetros del suyo, que es donde estarí­a jugando. Serí­a más eficiente energéticamente hablando, y su ordenador serí­a aun más barato. El problema principal radica en que, al menos en España, no tenemos lí­neas de Internet de esa velocidad, ni de lejos.

Interrogantes

Así­ que lo que llamamos cloud o nube hoy en dí­a, consiste básicamente en tener un disco duro colgado en Internet, al que accedemos desde cualquier parte. Si bien la teorí­a es interesante, también arroja muchos interrogantes.

Hasta el momento, han sido muchos los expertos que han renegado de estos sistemas de almacenamiento, dado que pueden vulnerar la privacidad de los usuarios o limitar su capacidad de acción. El dejar todos los datos privados de nuestros equipos en manos de servidores de terceros es una idea que a mucha gente no le agrada.

Además, existe el problema de que algunos de los sistemas de almacenamiento en la nube más famosos pueden complicar bastante la vida de sus usuarios. Pongamos el ejemplo más famoso: iCloud.

iCloud es el sistema de almacenamiento online que ofrece Apple. Su funcionamiento puede resultar espectacular si disponemos de varios aparatos de la factorí­a de la manzana. Una foto que tomemos con nuestro teléfono inteligente, el iPhone en este caso, aparece automáticamente en nuestro ordenador Mac o en nuestro iPad. Lo mismo ocurre con cualquier otro archivo que compartamos con cualquiera de estos dispositivos.

Sin embargo, las desventajas también aparecen pronto. Supongamos que disponemos de un iPhone, pero nuestro ordenador de casa no es un Mac, sino un ordenador o un portátil con Windows. En este caso, tendremos que descargar un programa en nuestro ordenador, y pasar por un engorroso sistema de configuración hasta que podamos utilizarlo. Si hemos optado por el software libre y utilizamos un sistema como Ubuntu, directamente tendremos que despedirnos de utilizar este servicio.

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Y uno de los puntos más importantes: este servicio no es gratuito. Si optamos por no pagar, sólo dispondremos de 5 GB para almacenar nuestras fotos, ví­deos y demás. Es decir, más o menos lo mismo que una memoria USB que podemos llevar a todas partes. A partir de aquí­ se paga, entre 16 y 80 € anuales dependiendo del tamaño que elijamos. Eso sí­, en cualquier caso, no superará los 50 GB.

Es decir, que aun estamos lejos de tener toda nuestra información alojada en un servidor externo y acceder a ella en cualquier parte, aunque si hemos dado los primeros pasos. Muchas firmas apuestan por el almacenamiento en la nube como opción de futuro, y son buen ejemplo los portátiles que ha creado Google, los chromebooks. Estos ordenadores han renunciado prácticamente a tener memoria interna, con el objetivo de que almacenemos nuestros datos en la nube.

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El sistema de clouding de esta compañí­a, Google Docs, es realmente interesante, pues permite que varios usuarios editen un documento de texto o una hoja de cálculo simultáneamente. No obstante, adolece de los mismos problemas de almacenamiento que su homólogo de Apple.

En definitiva, el cloud computing, son todos aquellos procesos que permiten realizar procesos propios de nuestro ordenador/móvil etc. en otra parte, convirtiendo nuestro aparato en una simple ventana a Internet barata y eficiente. Es un proceso futurista, y lo que nos está llegando hasta ahora son los sistemas de almacenamiento en la nube. Unos sistemas con muchas ventajas para el usuario, pero que de momento siguen presentando algunos notables inconvenientes.