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El CES de Las Vegas coincide con otro evento, un poquito menos conocido: La Feria del entretenimiento adulto o Adult Entertaiment Expo. La cita estadounidense es la más grande de su sector pero este año su empuje parece haber decaí­do y su tamaño ya no es lo que era. El gatillazo de la edición 2010 ha sido tal que, de ocupar dos plantas del Centro de Convenciones Venetian, este año la AEE ha ocupado sólo una. Otro tanto ha ocurrido con los Premios AVN, considerados los Oscar de la industria del porno y que este año se han trasladado del enorme Centro Mandalay Bay al más discreto (de tamaño, en Las Vegas nada es discreto) teatro Palms.

¿Han dejado de tener tirón las partes anatómicas menos aireables? ¿Es el ví­deo en streaming de páginas como YouPorn o RedTube un rival demasiado duro para esta industria? Los profesionales que han acudido a la feria han teorizado sobre la cuestión y éstas son las cinco razones más probables de por qué la máquinaria del sexo ya no vende como antes…

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1.-Piraterí­a en internet

Parece el tópico de siempre, pero en la industria del porno la situación sí­ que se parece más a lo que pregonan las entidades de gestión de derechos de autor. En el mundo del cine normal, no hay tantas páginas que ofrezcan ilegalmente pelí­culas online en streaming. En el mundo del porno este tipo de sitios se cuentan por miles. El anonimato de Internet es, además, muy bienvenido entre los consumidores de cine guarrindongo. Los productores para adultos coinciden en que, a este paso, las pelí­culas porno en DVD serán un objeto de coleccionismo minoritario como los vinilos.

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2.-Video bajo demanda vs eyaculación precoz

A principios de la década, la industria del cine X veí­a el video bajo demanda como la tabla de salvación del sector en internet. Pronto se dieron cuenta de un pequeño gran problema. A diferencia del cine normal, en el que el espectador suele gustar de ver la pelí­cula entera, en el cine porno el consumidor no suele ver más de 20 minutos de pelí­cula por motivos estrictamente biológicos. Pasado ese tiempo (o menos), el espectador deja de pagar por minuto y la industria se queda con ganas de más. Pagar por toda la pelí­cula no es una opción y la industria aún no ha encontrado como rentabilizar el streaming.

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3.-La amenaza del porno amateur

Hace años, a muy pocos se les ocurrí­a rodarse con su pareja en plena faena. En la actualidad ese tabú se ha diluido mucho, hasta el punto de que Internet casi tiene más porno amateur que profesional. En muchos casos, además, el porno de aficionados se obtiene gratuitamente o a muy bajo precio. Para la mayor parte de los consumidores de cine X, un culo es un culo. Algunos incluso prefieren ver mujeres al natural en vez de Barbies recauchutadas y maquilladas de los pies a la cabeza.

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4.-Los juegos online

Parece que el Prí­ncipe Arthas no sólo arrasó con medio mundo de Azeroth. Para muchos asistentes a la feria, el videojuego World of Warcraft y otros tí­tulos masivos online han asestado un golpe mortal al porno en Internet. Al fin y al cabo, el público objetivo de ambos sectores (hombres jóvenes con gusto por la tecnologí­a) es el mismo y una suscripción a un juego online es mucho más rentable para el usuario. Todas las horas de más que los internautas se pasan en mundos virtuales son horas de menos para la industria del entretenimiento adulto.

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5.-Prostitución ví­a redes sociales

Aunque los representantes de esta industria se empeñan en hablar de arte, cobrar por tener sexo tiene un nombre y muchas actrices de segunda fila han descubierto, gracias a las redes sociales, que les es muy fácil contactar con fans y acostarse con ellos a cambio de dinero. La retribución de esta prostitución 2.0 es mejor que la que se recibe por rodar una pelí­cula y las “peticiones extravagantes” no son, generalmente, un requisito. Muchas actrices ruedan un par de pelí­culas y después abandonan la farándula para ofrecer shows privados a internautas calenturientos desde su propia página web.

Ví­a: The Daily Beast

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