No hay consola de videojuegos que se libre de las imitaciones baratas fabricadas en China. Después de la irrisoria PolyStation 3 (la versión de poca monta de la PlayStation 3) ahora nos encontramos con la MiWi, un nuevo clon de la Wii de Nintendo. A primera vista puede parecer muy similar a la verdadera. De hecho su gran baza es confundir al comprador poco informado. Pero está claro que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

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Insistimos en que la táctica comercial de este tipo de imitaciones es siempre jugar al despiste, a ver si el cliente pica y se lleva gato por liebre. Le ponen un nombre que suene parecido, MiWi por Wii, le dan un aspecto exterior similar a la original y colocan en la caja unas frases publicitarias para llamar la atención, que habitualmente resultan desternillantes. En el caso de esta MiWi sorprende que incluso se hayan molestado en incluir mandos de control inalámbricos. Eso sí­, sus creadores (Eittek Electronics) no deben estar muy al dí­a de lo que se cuece en el mundillo de los videojuegos, porque uno de los mandos es una imitación del que utilizaba la Nintendo 64, perteneciente a la anterior generación de consolas.

En cuanto a los juegos, pues más de lo mismo: no llegan ni a la suela de los zapatos de la Wii auténtica. Sólo el hecho de que funcione con cartuchos, un formato netamente inferior a los que utilizan los sistemas actuales, nos da una pista muy precisa de su escaso potencial. La consola incluye un videojuego de regalo con nada menos que 23 tí­tulos deportivos diferentes (estilo Wii Sports) en un único cartucho, otro motivo más para desconfiar de su calidad.

Pero lo más gracioso de todo el asunto son los accesorios adicionales para el mando tipo Wiimote. Les puedes acoplar unas extensiones como si fueran raquetas de tenis o palos de golf. Salvo por el detalle decorativo, estos accesorios no valen absolutamente para nada. Son la guinda que le faltaba a esta imitación barata que es la MiWi para darle el toque cutre definitivo.

Ví­a: 20 Minutos

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