Ya nos hemos colocado en un buen sitio y ajustado la configuración de la cámara. Ahora ha llegado el momento de innovar. En otras palabras: buscar fotos menos tí­picas, con puntos de vista distintos.

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En la primera entrega os mostrábamos fotos en picado en las que se destacaba la silueta del paso contra el cielo. Puede hacerse algo similar, pero usando como fondo la arquitectura de la ciudad. Una buena forma de retratar la procesión en su contexto urbano.

Otra posibilidad que hay que tener muy en cuenta es el público. Los espectadores, en cierto modo, también forman parte de la procesión. Por eso hay que estar atento a la interacción de los que participan en la procesión con el público, como el nazareno que se detiene para saludar a unos familiares.

En la Semana Santa de Sevilla, muchos niños piden cera lí­quida del cirio a los nazarenos. Con ella van formando una bola de cera. Éste es un detalle que seguro que tendremos ocasión de retratar si viajamos a la capital andaluza en la próxima festividad.

También es interesante buscar ángulos y encuadres poco usuales. La pantalla giratoria de muchas cámaras digitales puede ayudarnos, por ejemplo, a retratar los pies de los costaleros que llevan el paso.

Finalmente, y si el presupuesto lo permite, podemos buscar en el mercado un teleobjetivo que podamos acoplar a la cámara, para sacar primeros planos sin tener que acercarnos fí­sicamente a los pasos. Sobre todo, por la dificultad que ponen las aglomeraciones en estos casos.

En cualquier caso, equí­pate con tarjetas de memoria y baterí­as cargadas para la cámara. Las procesiones duran horas y hay muchas oportunidades para disparar una buena foto. Puede resultar difí­cil estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Pero quedarse sin espacio o sin baterí­a, es mucho más fácil.