¿Te imaginas jugar una partida al Tetris mientras a la vez echas un pulso con un colega? ¿Imposible? Eso es que no conoces el tresling. Una nueva forma de pasar el tiempo y que procede de juntar las palabras “Tetris” y “Arm Wrestling” (en español, los pulsos de toda la vida). Si mezclamos los juegos, obtenemos un curioso deporte de mesa y ordenador, especialmente pensado para los que practicamos el tumbing y el videojueguing.
Aquí no hay rudos tipos desafiándose en bares de carretera. Sus jugadores suelen ser friquis que se reúnen en un club especialmente dedicado a su práctica. Y que incluso cuenta con página oficial de Tresling. Todo un arte.
Pasan los años y el Tetris sigue levantando pasiones. Le ocurre a este músico transformado en pulpo y capaz de tocar dos guitarras a la vez. Para su concierto ha seleccionado uno de los temas más conocidos de la historia. Al menos para los que hemos disfrutado horas y horas con el Tetris. Probablemente el juego más entretenido y atemporal de la historia.
Señoras y señores, con todos ustedes, Zack Kim interpretará “Tetris” a dos guitarras…

¿Cómo iba a imaginarse Alexey Pazhitnov, el padre del Tetris, la locura que iba a desatar cuando creó el archiconocido videojuego? Lo que empezó como un simple entretenimiento es hoy un fenomeno de masas y sus ladrillos de colores están por todas partes: en un edificio de apartamentos, en relojes de muñeca, en la boda de tu cuñado y ahora también en la copa de tu bebida. ¿Cómo? Con los hielos que salen de esta cubitera.
El mecanismo de uso es tan sencillo como el de cualquier otra cubitera del mundo. Ya sabes, el agua, el congelador y todo eso. Pero los resultados son mucho más divertidos, y en cuanto te despistes todo el mundo estará jugando con las fichas, intentando hacer línea en los vasos y buscando por todas parte la “L”, la “T” o la “Z” que necesitan. Antes, con los clásicos cubitos, el mayor entretenimiento era colárselos a algún despistado por dentro de la camiseta y poco más.