Para Bill Bramanti la cerveza no es sólo su estilo de vida. También quiere que sea la bandera que le acompañe en su muerte. Este ciudadano de Illinois encargó a una funeraria personalizar su ataúd estampando en él el anagrama de su marca cervecera favorita, la variedad Blue Ribbon de Pabst. Curiosa forma de rendir homenaje a esta bebida en un sarcófago que mide casi 2 metros de alto y pesa 127 kilogramos.
No obstante, el amigo Bill no es ningún cenizo obsesionado con el fin de sus días. Mientras que llega su temida hora ha decidido acondicionarlo como frigorífico para enfriar las latas de su preciado brebaje. No sabemos muy bien la impresión que le dará a sus amigos ir a buscar unas cervezas y encontrarse de bruces con un féretro, así que no estaría mal que se hiciese con un robot cervecero para ahorrarse muchas explicaciones.
Se llama Chassis y es un robot con aspecto antiguo que lleva en su interior un depósito de cerveza. Además, y para rizar el rizo, se acompñaña de un surtidor en su parte frontal. En el colmo de la perfección, nuestro amigo Chassis se acompaña de unos cascos con micrófono inalámbricos para pedirle una cerveza en cualquier momento. Basta llamarle para que acuda como un perro San Bernardo en nuestra ayuda. Y aquí está la clave.

Es uno de los triciclos motorizados que mejor aprovecha la carrocería. La X-Treme Cooler Scooter (de la compañía X-Treme Scooters) incluye bajo su asiento un generoso compartimento refrigerado para mantener fresco de todo… Fruta, mayonesa y, sobre todo, cervezas.
Es como llevar la típica nevera portátil en el coche, pero sin preocuparnos de llenarla con cubitos o tener que enchufarla al conector del coche ( en el caso de las eléctricas) para mantener la temperatura. Lo único que hay que hacer es abrir la portezuela de debajo del asiento y servirnos el aperitivo donde estemos, en cualquier momento y en cualquier lugar (ya sabes que si bebes alcohol después no debes conducir).

Hasta hace poco, cuando nos íbamos al campo o a la playa teníamos dos opciones respecto a la bebida: consumirla antes de que se calentase o llevarnos una pesada nevera llena de hielo (que tarde o temprano se derrite). Hoy existen cacharros portátiles que enfrían latas y botellas en cuestión de minutos, como aquel Cooper Cooler que os recomendamos regalar para el Día de la Madre. El último avance en este campo es una especie de “varita mágica” inventada por Kent Hodgson, un joven neozelandés de 22 años.
El invento se llama “Husky” y consta de dos componentes básicos: un “cargador” y una “varita”. La varita contiene unas células de plástico que, al introducirse en el cargador lleno de dióxido de carbono líquido, se convierten en “hielo seco”. Luego introducimos la varita en nuestro vaso o nuestra botella et voilá, en pocos minutos el líquido que contiene (preferentemente cerveza) se enfriará como si acabásemos de sacarlo de la nevera.

Ya no saben qué cacharro inventar para acoplarle un iPod, el reproductor musical de Apple. Pero la imaginación humana da para mucho y es capaz de crear cosas como Bevy, una funda protectora para el iPod Shuffle integrada en un llavero y con abridor de chapas. O un amplificador improvisado sobre una guitarra clásica sin cuerdas.

Tienen parte de razón los que se quejan de que R2D2, el famoso robot de la Guerra de las Galaxias, no es más que un barrilete con patas. Este personaje bajito y cabezón sirve “lo mismo pa un roto que pa un descosío”, como dirían en Andalucía. Si no tenía bastante con hacer de papelera geek o proyector de películas y cargador del iPod, ahora lo vemos caracterizado de barril de cerveza.
No sabemos a quién se le ha ocurrido la idea. Puede que el autor prefiera ocultar su identidad, porque acoplarle patas y cabeza a un barril de cinco litros de ceverza es una “frikada” de aúpa. Eso sí. La ocurrencia no llega al extremo de la de aquellos que convirtieron su videoconsola en una parrilla o una tostadora.
R2Beer2 (“ar-tu-bir-tu”) se llama el invento. Un increíblemente original juego de palabras entre beer (“cerveza” en inglés) y la pronunciación del nombre del robot en inglés (“ar-tu-bir-tu”, Arturito para los amigos). En español se nos ocurre “cer-ve-zón-d-2“, pero no queda tan bien. Solo esperemos que al entrañable robot no le dé por aficionarse a la cerveza. Si ya costaba trabajo entender su lenguaje de pitidos, no queremos ni imaginarnos qué sonidos emitiría después de unas cuantas rondas.
Vía: coolest-gadgets
Es la mochila perfecta. La nevera playera combinada con el cargador universal para el móvil o la consola de videojuegos. Diseñada en Alemania, este tres en uno de las mochilas funciona como un frigorífico, como un cargador de gadgets electrónicos y como una simple mochila tradicional.
Eso sí. El uso más recomendado desde este blog y en estas fechas es el de frigorífico cervecero para los nómadas de las arenas en vacaciones. Y es que esta mochila de la firma alemana Solarc es capaz de mantener a buena temperatura y hasta enfriar cuatro latas de un tercio o dos botellas de litro. El sueño de los aficionados a la cerveza “on the beach”.
En honor a la verdad hay que decir que la mochila también se podría usar en ocasiones puntuales con algún refresco burbujeante, agua fresquita o, incluso, con leche con colacao (aunque, desde aquí no recomendamos este tipo de usos). La mochila, también funciona bien en invierno. Y es que, el interior es termo/refrigerante, es decir, que sirve tanto para enfriar como para calentar.
Pero, lo mejor es que se trata de un frigorífico portátil alimentado por paneles solares. Así que funciona aunque no tengamos cerca ninguna conexión eléctrica. Además, si no hay nada de sol, el invento está preparado para alimentarse con otras fuentes de energía. Por ejemplo, la batería del coche (12 v).
Con energía solar conseguimos una diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de unos 25 grados si calentamos el interior y de 15 si lo enfriamos.
La eficacia mejora si alimentamos la mochila con la batería del coche. Con alimentación de 12 v, se consigue una diferencia de temperatura de 45 grados en calentamiento y de 25 cuando enfriamos el interior.
Por otra parte, la mochila también sirve para recargar la batería del móvil, el navegador GPS, el equipo MP3 o la consola de bolsillo.
El sistema de uso de la mochila es muy versátil. Podemos quitar el módulo solar y la nevera interior para usarla como una mochila normal. También podríamos sacar los paneles solares al sol y dejar la mochila a la sombra para que enfríe más el interior…
El equipo completo cuesta alrededor de 270 euros y, sin la nevera, 200. Está disponible a través de la web del fabricante.

¿Os acordáis de Asahi Refrigerator? Hablamos de aquel robot, con aspecto de unidad R2, cuya única función en la vida era servir cervezas. Claro que tardaba lo suyo y teníamos que ayudarle para que lo hiciese. Lo mismo que este mini-brazo robótico, fabricado con piezas de los puzzles Lego.
Es un invento imprescindible para poner junto a la tele de plasma y el Home Cinema. Un nuevo electrodoméstico en alza para instalar en el salón de casa.
Este prototipo con vocación futbolera encierra una mini-nevera dos en uno. El invento reúne en un solo dispositivo de alta precisión un almacén de latas estándar y el siempre necesario lanzador universal de cervezas frías. Un atinado lanzador capaz de enviar de forma matemática la lata al punto deseado del sofá.
El creador de este prototipo impresionante se llama John W. Cornwell. Un joven ingeniero informático recién graduado en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) con notas honoríficas.

¡¡Lo que es Internet y el marketing viral!! Me han llegado por vía digital estas fotos de gente vestida de verde haciendo cabriolas. Estoy (casi) seguro de que se trata de un montaje… porque, desde luego, nadie en su sano juicio puede pensar que las personas que pagamos con nuestros impuestos y dejamos a cargo de que se cumplan las leyes van a hacer las cosas que se ven en las fotos.
Es absurdo. Estaríamos diciendo que vivimos en un Planeta Friki donde todo es posible y nada es lo que pensamos. Donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y lo que simula ser cerveza es en realidad una botella de orina. Una muestra para hacer un análisis y así saber si un conductor imprudente había bebido de más.
Eso sí. Menos mal que la Guardia Civil no estaba cerca de la carretera cuando hicieron estas fotos trucadas. De lo contrario a estos farsantes disfrazados les habrían quitado los pocos puntos que les quedan. Ya sabes. Piensa en verde y acertarás.

La foto del caballito de abajo va de regalo