Los coches ecológicos están a punto de convertirse en una alternativa real para una conducción respetuosa con el medio ambiente, al menos en ciudad. En Sevilla se ha dado un nuevo paso al mejorar el prototipo existente de vehÃculo propulsado por hidrógeno con pilas. Los responsables han sido un equipo perteneciente a la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, en colaboración con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Por su parte, la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de AndalucÃa (AICIA) se ha encargado de estudiar la eficiencia de la pila de hidrógeno. El proyecto recibe el nombre de DelfÃn.
El prototipo emplea un motor eléctrico que obtiene su energÃa de una pila de combustible de polÃmetro sólido. La baterÃa es capaz de generar la electricidad a partir de hidrógeno. Una de las grandes ventajas del sistema es que no emite gases perjudiciales para el entorno. El producto residual restante del proceso quÃmico es un inofensivo vapor de agua. Además, también contribuye a eliminar la contaminación acústica porque es silencioso.
En cuanto a sus prestaciones, la cabina alberga a dos personas y puede transportar una carga adicional de 300 kilogramos. Tiene una autonomÃa equivalente a 100 kilómetros y alcanza una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. El coche en el que se basa tenÃa una autonomÃa dos veces y media inferior al actual prototipo sevillano. El motor eléctrico de corriente contÃnua se propulsa mediante cuatro kilovatios, alimentados a su vez por una tensión de 72 vatios. La capacidad de su depósito de hidrógeno es de 22 litros y es sometido a una presión de 200 bar. El tiempo que requiere para su recarga es de sólo cinco minutos. En la etapa Delfin II se trabajará para mejorar el tamaño de la pila de combustible y del grupo de baterÃas.
El vehÃculo fue presentado el pasado miércoles en las inmediaciones de la Escuela Superior de Ingenieros, en la hispalense Isla de la Cartuja. Y se fabricará en la fábrica de Santana Motor en Linares (Jaén). Sus creadores señalan que su uso es apto tanto para ciudades como jardÃnes o entornos protegidos (reservas naturales, parques, etcétera). Ellos se limitan a investigar el aspecto técnico y subrayan que la comercialización o empleo práctico debe llegar de la mano de empresarios y polÃticos. En definitiva, de la demanda del resto de la sociedad. Aunque aún hoy en dÃa se trata todavÃa de una tecnologÃa muy cara, el interés general tiene el poder de convertirla en asequible. Algo que debemos plantearnos muy en serio dados los graves problemas que acarrean el cambio climático y el maltrato al medio ambiente.
VÃa: El Mundo.es



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