No es un marciano, ni un personaje de Disney que den en McDonald’s. Esta especie de langosta verde es un robot saltamontes de la firma OwiRobots. Un juguete para los peques de la casa que lleva a cabo una extraña danza, moviendo sus patitas, ojos y antenas. ¿Y qué tiene de peculiar? Pues que funciona por energía solar. Para eso sirve la placa que lleva sobre el lomo, y que es una de las sietes piezas que componen este insecto robótico desmontable.
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No es gran cosa. Sus movimientos ni siquiera son realistas y su periodo de vida es de apenas 2 años, el tiempo que tarda la célula voltaica en quedar inservible. Pero es un juguete económico (6 dólares, al cambio unos 4 euros) y no requiere baterías, ya que su fuente de energía es el sol. Eso sí, ojo con que el peque no se lleve las piezas a la boca. No le servirá para limpiarse los dientes (como hace el cepillo Soladay-J3X) y se puede atragantar.

Vía: ubergizmo