Hace ya un tiempo que se habla mucho en la blogosfera y los medios de comunicación de la LISI. No es ninguna enfermedad ni el diminutivo de un nombre femenino. Son las siglas de la Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información. Una ley rodeada de polémica y sobre la que a veces es difícil sacar algo en claro, empezando por las propias siglas: ¿por qué no se llama “LMISI”? ¿Es que lo de “LISI” suena más comercial? Vamos a intentar poner un poco de orden en todo esto en la medida de lo posible.
En primer lugar, la LISI no tiene nada que ver con ese ultracanon o megacanon digital que organismos tan “transparentes” como la SGAE pretenden cobrar cada vez que compremos un aparato electrónico. Esto último no es ninguna ley, sino una medida que sigue un curso completamente distinto a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y que, si sigue adelante, se publicaría directamente en el BOE. Es una “lucha aparte”, podríamos decir.
En realidad, todo el follón que se ha montado alrededor de la LISI radica en un apartado que el Gobierno incluyó en uno de sus borradores, el 17 bis, que permitía retirar contenidos web a entidades de gestión de derechos de autor de forma cautelar. Es decir, la SGAE y otras asociaciones “sin ánimo de lucro” podrían cerrar una página web directamente y por la cara, y luego el responsable de la página podía recurrir a juicio. Censura previa a cargo de alguien que ni siquiera es juez, para entendernos mejor.

Estamos más que acostumbrados a ver este tipo de “tronos” en los que sentar un iPod para amplificar su música. Docks de todas las clases. Pero Philips ha querido lanzar un par de altavoces amplificados especialmente diseñados para los móviles musicales de Nokia. Uno es completamente negro (Philips SBA 160) y el otro rojiblanco (Philips SBA 161), a juego con los colores habituales en modelos de la gama XpressMusic como el Nokia 5700.
El teléfono descansa sobre una base circular, en la que lo conectaríamos con un cable de 2,5 milímetros a dos altavoces laterales, también circulares, para reproducir la música en estéreo. En la caja viene también un adaptador para conexión de 3,5 milímetros, con lo que la compatibilidad de este cacharro llega más allá de los terminales de Nokia, incluyendo teléfonos de otras marcas y reproductores portátiles como el propio iPod.

Toshiba es uno de los pocos fabricantes de tecnología que se mantienen fieles a SIMO durante los últimos años. Durante el primer día de feria, la firma japonesa ha presentado un par de productos curiosos: unas videogafas que simulan una pantalla de gran tamaño a pocos centímetros de nuestros ojos y un ordenador portátil pensado específicamente para videojuegos.
El primer cacharro es exactamente la misma idea que aquellas iPod Video Goggles, pero con algunos matices. En teoría, estas gafas pueden conectarse a ordenadores, móviles, videoconsolas y cualquier aparato que lleve salida de vídeo. Al ponérnoslas en la cara, veríamos imágenes en movimiento como si lo que tuvíesemos delante fuese una pantalla de 38 pulgadas. Saldrán al mercado durante 2008 con un precio estimado de 300 euros.

El arco iris es un fenómeno natural que merece la pena fotografiar. Muchos lo intentan, pero el resultado a menudo es pobre, poco nítido o el objetivo queda excesivamente lejano. Si te animas tú a intentarlo, ten en cuenta estos consejos que te ofrecemos. En primer lugar, hay que encontrar un arco iris. Podemos probar en sitios donde hay masas de agua en movimiento de caída o subida, como una cascada o incluso el aspersor del jardín.