
Ya pudimos ver estos ordenadores de diseño en Mayo durante su presentación en Milán. Además, desde hace días tenemos en la redacción uno. En concreto, un Acer Aspire 5920. Es decir, un Gemstone, que es el apellido que la firma taiwanesa ha puesto a sus portátiles más seductores. Aprovechando que Chema estaba en Berlín cubriendo la IFA, hemos entrado de puntillas en su despacho y lo hemos sustraído temporalmente para probarlo.
Lo primero que comprobamos es que, el ordenador, en vivo, tiene un acabado impecable. Y eso que el portátil no viene firmado por los maestros diseñadores de Apple.
El caso es que este Gemstone rezuma elegancia por los cuatro costados. La silueta curvada de su carcasa se abre para mostrar su interior de color gris perla, presidido por una pantalla panorámica de 15,4 pulgadas.
A sus pies, un teclado muy bien escoltado: a la izquierda, botones de acceso directo al navegador web, el correo electrónico y activación/desactivación de Bluetooth y Wi-FI; a su derecha, controles táctiles retroiluminados para el lector multimedia (música, fotos, vídeos) y dos accesos directos más para programas de gestión y edición de vídeo. ¿De verdad que no lo ha diseñado Apple?

Cuando borramos un documento de nuestro ordenador, escuchamos el ruido de un papel que se arruga y aparece llenando el contenido del icono Papelera de Reciclaje. En realidad, el archivo se queda en nuestro ordenador, y podemos volver a rescatarlo si no vaciamos la papelera. En Gagnina Design han pensado que lo mejor para ahorrar espacio y tener estos archivos controlados sería guardarlos en un disco duro externo y sin cables: Tempo.
Si los iPod de oro que os enseñamos hace un tiempo os parecen un lujo muy caro, todavía no habéis visto nada. Este iPod Shuffle fabricado en oro de 18 quilates, platino y diamantes sale por 248.000 coronas noruegas, es decir, unos 31.370 euros. Por el resto, no se diferencia en nada del más pequeño de los reproductores de música de Apple: 1 giga de capacidad y apenas 1 centímetro de grosor.
Los angloparlantes lo llaman snoot. Es una técnica que consiste en iluminar sólo una parte de la foto, habitualmente el centro, dejando el resto en oscuridad parcial o completa. De ahí que hablemos de claroscuro, un recurso muy usado en movimientos de pintura como el Tenebrismo. La cuestión es que este mismo efecto se puede conseguir en fotografía de varias formas distintas.
Algunos fotógrafos profesionales usan focos especiales (llamados spot), que emiten luz en una sola dirección a modo de linterna. Otros prefieren accesorios con forma de tubo para el flash. En esta primera entrega, y partiendo del supuesto de que tienes un dispositivo flash aparte del de la cámara, te proponemos la opción más económica: fabricarte tú mismo un cilindro con un poco de cinta adhesiva y un trozo de papel de poliestireno (más conocido como “papel foam“).